La innovación de los procesos de auditoría de rendimiento a la luz de las modernas tecnologías
Autor: Consejero / Mohamed El-Faisal Youssef, Presidente de la Autoridad Estatal de Rendición de Cuentas de Egipto y Presidente de la INTOSAI
El sector de la auditoría ha de hacer frente a toda una serie de retos a la hora de acompasarse con los cambios sin precedentes en las perspectivas e instrumentos de fiscalización, que se deben a las tecnologías actuales y a los avances tecnológicos, así como a la creciente utilización de las herramientas de inteligencia artificial. Las tecnologías de la información han dejado de ser un mero apoyo en pro de la calidad de la auditoría para convertirse en el principal catalizador de la redefinición de su concepción global, tal y como señala la INTOSAI en sus pronunciamientos profesionales, donde aboga, además, por el desarrollo de herramientas y métodos de auditoría capaces de adecuar la práctica profesional al entorno digital. Esto fue también lo que llevó a la Autoridad Estatal de Rendición de Cuentas (ASA), en su calidad de presidenta de la Organización, a reaccionar con rapidez ante esta realidad y presentar iniciativas pioneras en este sentido, como la Iniciativa Maat, incluida en el orden del día del 25.o INCOSAI de Sharm El-Sheikh, celebrado en octubre de 2025. Esta iniciativa esboza una visión contemporánea, que refleja la importancia de emplear la inteligencia artificial para seguir avanzando en la labor de auditoría, especialmente en lo que respecta a las auditorías de rendimiento, ya que éstas, al estar enfocadas en evaluar el desempeño de las entidades públicas y verificar la eficiencia del gasto público, contribuyen de forma directa a la buena gobernanza y a la protección de los recursos públicos.
La integración del factor ‘innovación’ en los procesos de auditoría en general, y en las auditorías de rendimiento en particular, se ha convertido en imperativa en vista de los cambios que se han producido en el entorno de la auditoría y, ante todo, a la luz de los avances tecnológicos actuales. Es un tema tan sumamente relevante porque toca los pilares fundamentales de la auditoría sobre los que se asienta el trabajo de las EFS, y porque se encuentra vinculado a factores determinantes de la manera en que se ejercen las funciones de control —incluidas las de la auditoría de rendimiento— de conformidad con las leyes, regulaciones, normas y directrices pertinentes de cada país. De ahí que también sea clave que los auditores de las EFS cuenten con la formación continua necesaria para mantenerse al día de los rápidos cambios y poder garantizar unos resultados de auditoría de rendimiento que tengan un impacto positivo sobre la vida de los ciudadanos y la sociedad.
Desde esta perspectiva, la auditoría de rendimiento es uno de los ámbitos más necesitados de innovación metodológica; y, además, de una que trascienda los enfoques tradicionales y permita valorar en qué medida se alcanzan los objetivos en función de los criterios de economía, eficiencia y eficacia, para así garantizar la medición veraz del desempeño y proporcionar a los responsables de la toma de decisiones la información necesaria con respecto a sus resultados operativos. Centrarse en la innovación de la auditoría de rendimiento a la luz de las modernas tecnologías es, por tanto, clave para impulsar la transformación de la función de auditoría y garantizar la mejora sostenible de su calidad. En este sentido, el tema ha de abordarse a través de tres ejes principales:
Primer eje: desarrollo de un enfoque moderno de auditoría de rendimiento en el contexto de las tecnologías actuales:
La auditoría de rendimiento ya no se limita a la fiscalización retrospectiva. Gracias a las tecnologías de la información, ha evolucionado para convertirse en un proceso proactivo y en tiempo real, basado en un flujo de datos continuo. Entre las tecnologías más relevantes e impulsoras de esta transformación destaca el análisis del big data, que está enfocado al procesamiento de flujos masivos de datos y a la transición hacia el uso del muestreo inteligente (smart sampling), siempre en consonancia con el enfoque de auditoría basado en riesgos.
La inteligencia artificial también está cambiando las reglas del juego, con unas tecnologías que van más allá de la mera detección de anomalías y llegan ya a predecir riesgos, lo que ofrece la oportunidad de llevar a cabo intervenciones correctivas en una fase temprana. Además, el Internet de las cosas (IoT) proporciona sensores para entornos operacionales y logísticos que son capaces de suministrar datos precisos sobre la eficiencia en la gestión de los activos fijos y los índices de producción reales, por lo que los informes de las auditorías de rendimiento pueden ser elaborados sobre la base de una evidencia digital no sesgada.
Para aplicar, por tanto, un enfoque moderno de auditoría de rendimiento en el contexto de las tecnologías actuales, no se puede prescindir del uso de herramientas de software avanzadas que, además, se han de integrar sin fisuras en la infraestructura tecnológica de las entidades. Entre las más importantes cabe destacar las plataformas interactivas de análisis de datos, que ofrecen dashboards interactivos y facilitan a los cargos directivos y de supervisión el seguimiento y la verificación de los datos. Esta tecnología ayuda a extraer hallazgos de conjuntos de datos masivos y complejos en cuestión de segundos y a detectar patrones anómalos que podrían ser indicativos de un desempeño poco satisfactorio o de casos de corrupción.
Segundo eje: el cambio hacia una auditoría inteligente y continua:
Se trata de un cambio radicalmente innovador y su importancia radica en su impacto en la metodología de auditoría, ya que implica diferencias fundamentales en comparación con la auditoría tradicional. Asimismo, exige a cada EFS adoptar sus propias estrategias específicas para garantizar la transición exitosa hacia un entorno innovador para la auditoría de rendimiento.
2.1 Diferencias clave entre la auditoría tradicional y la auditoría inteligente y continua:
Las diferencias fundamentales que se derivan de un entorno de auditoría basado en la auditoría inteligente y continua tienen que ver, sobre todo, con este tránsito a una auditoría en tiempo real y continua, que permite la extracción de muestras inteligentes que representan fielmente la población de datos en su totalidad. Asimismo, la auditoría se convierte en proactiva, ya que prevé tendencias y riesgos, en lugar de simplemente rastrear las desviaciones una vez que se hayan producido. Y: está basada en una evidencia que procede de bases de datos integradas y de la aplicación de modelos de análisis, en vez de en documentos y expedientes sobre papel, lo que contribuye a aportar valor añadido a los informes de auditoría al poder incluirse recomendaciones estratégicas para mejorar la eficiencia y la eficacia.
2.2 Estrategia integrada para un entorno innovador de auditoría de rendimiento:
Para lograr una transición exitosa hacia un entorno innovador e inteligente para la auditoría de rendimiento, las EFS y las entidades auditadas han de adoptar una estrategia integrada. Esta estrategia está fundada en cuatro elementos clave:
- Establecer una arquitectura de gobernanza y de datos, invirtiendo en repositorios de datos seguros, garantizando fluidez en el flujo de datos entre las partes interesadas y focalizándose en los procesos de depuración de datos para asegurar la fiabilidad de la evidencia de auditoría.
- Desarrollar las competencias digitales de los auditores, ofreciendo formación continua al personal de auditoría para mejorar sus habilidades en el análisis de datos y su comprensión de las relaciones entre los programas de hojas de cálculo, así como para enseñarles a utilizar de forma profesional los asistentes inteligentes.
- Automatizar los procedimientos de auditoría, diseñando plantillas y formularios de auditoría automatizados que procesen los datos automáticamente y apliquen las normas de auditoría y pruebas de referencia (benchmarking tests) sin intervención humana.
- Cumplir con las normas profesionales y de ciberseguridad, verificando la compatibilidad de las herramientas digitales con los pronunciamientos profesionales internacionales y nacionales en materia de auditoría, así como estableciendo protocolos estrictos para proteger la confidencialidad y seguridad de los datos objeto de auditoría.
Tercer eje: la experiencia egipcia en la mejora de los procesos de la auditoría de rendimiento:
Egipto ha aprovechado su potencial de proporcionar plataformas digitales gubernamentales, en consonancia con su estrategia nacional de desarrollo sostenible. Esta estrategia descansa sobre varios pilares, entre ellos, la función de fiscalización de la Autoridad Estatal de Rendición de Cuentas (ASA), en calidad de EFS de Egipto, toda vez que la información que proporciona sirve para valorar el grado de consecución de los objetivos estratégicos del Estado.
Entre las plataformas creadas se cuentan un sistema de información sobre la gestión financiera del Gobierno (Government Financial Management Information System; GFMIS), un sistema electrónico de pagos y cobros (Electronic Payment and Collection System; GPS), un sistema de automatización de nóminas del Gobierno (Payroll) y el sistema de Ventanilla Única NAFEZA. Además, se estableció el Consejo Nacional de Inteligencia Artificial y se lanzó la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial con varios objetivos, como, por ejemplo, crear una infraestructura robusta para la inteligencia artificial o garantizar la accesibilidad y el intercambio de datos mediante el desarrollo de marcos nacionales de gobernanza de datos.
La ASA desempeña sus funciones de auditoría de rendimiento de conformidad con las disposiciones legislativas pertinentes que regulan sus actividades de auditoría. Por otra parte, ha suscrito protocolos de cooperación con los Ministerios de Hacienda y de Comunicaciones con respecto a las plataformas citadas, lo que ha permitido regular el acceso directo de los auditores a los informes financieros elaborados por dichas plataformas digitales gubernamentales. Y además, la ASA ha adoptado normas de auditoría de rendimiento y normas de auditoría de cumplimiento que se encuentran en línea con las Normas Internacionales de Entidades Fiscalizadoras Superiores (ISSAI), lo que ha supuesto un salto cualitativo en la calidad del proceso de auditoría, pues ahora los auditores se basan en datos originales procedentes directamente del entorno operativo real de las transacciones financieras —y también ha tenido un impacto muy notable en la calidad global de su labor fiscalizadora—.
Esta mejora cualitativa del proceso de auditoría es producto de la integración de datos, debido a que estas plataformas funcionan como un entorno digital unificado que hace las veces de base de datos centralizada consistente y permite, por tanto, realizar un seguimiento exhaustivo e interconectado de todas las operaciones. Esto, a su vez, incrementa la fiabilidad de los datos y facilita el análisis basado en riesgos, por lo que el auditor puede focalizar sus esfuerzos donde más falta hace, es decir, en las muestras de auditoría de mayor riesgo. Gracias a esta concentración en las tareas de análisis, apoyadas además por dashboards interactivos que permiten visualizar los indicadores de rendimiento y riesgos de forma sencilla y precisa, el auditor dispone de una herramienta estratégica que crea valor añadido y permite la emisión de alertas tempranas en caso de desviaciones. Así, este giro hacia la auditoría proactiva no solo ha llevado a que las auditorías de rendimiento ganen en eficiencia y eficacia, sino que también ha mejorado sucesivamente su capacidad de detectar desviaciones de forma temprana y mitigar sus efectos —lo que permite pasar de una mera auditoría documental a una evaluación de la «economía, eficiencia y eficacia»—. Por otra parte, todo ello no solo ha facultado a la ASA para evaluar con precisión hasta qué punto los organismos públicos alcanzan sus objetivos estratégicos al menor coste posible y con la máxima calidad, sino que está contribuyendo además a maximizar la eficiencia tanto en el gasto público como en el desempeño gubernamental, lo que redunda en beneficio de la calidad de los servicios públicos y de la vida de los ciudadanos.
Para concluir, quisiéramos volver a subrayar lo fundamental que resulta la innovación en los procesos de auditoría de rendimiento, habida cuenta de las tecnologías actuales —que ya están siendo utilizadas por las EFS—, y remitir a las lecciones aprendidas por la ASA en base a sus propias experiencias en este ámbito, sobre todo desde su posición como presidenta de la INTOSAI, además de hacer especial hincapié en la Iniciativa Maat, que plantea una visión de futuro y la relevancia de la inteligencia artificial para el avance de las prácticas de auditoría. El uso de las tecnologías modernas se ha convertido en imperativo para mejorar la calidad de las auditorías de rendimiento y mitigar riesgos relacionados, aparte de que contribuye también a maximizar la eficiencia del gasto público y a la consecución de los objetivos estratégicos de los países. Eso sí, todo pasa por hacer un uso juicioso de las nuevas herramientas tecnológicas, como el análisis de datos y la inteligencia artificial; entonces, los auditores podrán apoyarse en ellas y las EFS dejarán de ser meros «detectores de errores» para convertirse en «socios estratégicos» que, a través de sus informes de auditoría, orientan a las entidades auditadas hacia el cumplimiento de los criterios de eficiencia, eficacia y economía en pos de sus objetivos estratégicos, siempre en función de los recursos disponibles y con miras a mejorar la eficiencia del gasto público y su impacto en la vida de los ciudadanos.
