El intercambio de conocimientos crea capacidades: el Centro Saudí de Revisión Financiera y Control del Rendimiento

Fuente: Tribunal General de Cuentas (GCA) de Arabia Saudí

Autor: Fahad Al-Herbi

Los órganos fiscalizadores superiores del Reino de Arabia Saudí gozan de total independencia en el desempeño de sus funciones, al margen de ciertos desafíos con los que puedan encontrarse como, por ejemplo, los solapamientos de competencias y conflictos de roles entre entidades, la falta de conocimientos especializados en Tecnología de la Información (TI) para mantener el ritmo en el monitoreo electrónico de transacciones y monedas digitales, el déficit en expertos forenses para detectar manipulaciones financieras complejas, como el blanqueo de capitales, o también la escasez de especialistas en gestión de proyectos e ingeniería de obras a efectos de determinar el uso mínimo -y óptimo- de materiales de construcción como el hierro y el asfalto, o de valorar otros elementos relativos a la planificación y la ejecución de infraestructuras.

Por otra parte, la burocracia y las resistencias al cambio y al desarrollo dentro de su propio sistema merman la transparencia, dando pie a decisiones arbitrarias y a una distribución injusta de los incentivos laborales y económicos. Esto podría convertir a los auditores en el blanco de tentaciones o de presiones, y provocar frustración e incluso, como ocurre con frecuencia, dimisiones, lo que tendría una repercusión directa en la calidad de los resultados y en la continuidad de las tareas de auditoría. 

Entre las dificultades a las que se enfrentan los auditores también están las altas expectativas de algunas de las partes afectadas, cuyas demandas pueden superar las capacidades reales de los órganos de auditoría, o la percepción de la fiscalización como adversario o amenaza, en lugar de como una herramienta de reforma y mejora. Por tanto, resulta cada vez más importante estudiar los riesgos asociados a la gobernanza interna con el objetivo de que la entidad disponga de normas claras en términos de transparencia, profesionalidad e integridad.

El Gobierno del Reino de Arabia Saudí otorga una gran importancia al Tribunal General de Cuentas (TGC) como máximo órgano de supervisión financiera y de rendición de cuentas del Reino, tal y como lo recoge la propia legislación y se refleja en su independencia, en la creación de capacidades y la continua modernización de su sistema de acuerdo con las mejores prácticas internacionales, en el desarrollo digital y tecnológico y en la cooperación internacional. Así, el TGC se ha convertido en una de las entidades fiscalizadoras más relevantes y avanzadas de la región, en sintonía con la Visión Saudí 2023, cuyos ejes centrales son precisamente la transparencia y la gobernanza de las finanzas públicas. Se le han conferido amplios poderes para auditar las cuentas finales de los organismos gubernamentales y las empresas estatales, cuyo número aumentará una vez implementado plenamente el programa de privatizaciones.

A nivel interno, el TGC ha puesto en marcha varias plataformas digitales, tales como:

  • la biblioteca digital «Wathiqa», para el archivo del conjunto de decretos reales, regulaciones, leyes, normas y circulares a efectos de su consulta;
  • la plataforma «Himma y Saqal», para los temas de formación, desarrollo, educación, capacitación y registro de innovaciones; 
  • la plataforma «Soun», para la protección de los derechos de propiedad intelectual y otros beneficios profesionales de los auditores; 
  • la plataforma «Shamel», para el seguimiento de auditorías y la implementación de recomendaciones mediante soluciones y aplicaciones digitales; y  
  • el asistente de inteligencia artificial «ArIF», para proporcionar a los auditores un soporte profesional “inteligente”.  

A efectos del desarrollo de capacidades y de competencias profesionales en materia de auditoría pública y campos conexos como la contabilidad, se creó el Centro Saudí de Revisión Financiera y Control del Rendimiento, facilitando así la matriculación en estudios de posgrado y la cualificación profesional (con certificaciones tales como CPA, CIA y SOCPA). Además, el Centro ha abierto vías de cooperación internacional y regional acogiendo y presidiendo reuniones de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (ARABOSAI, INTOSAI), y participa así activamente en el intercambio de experiencias y normas internacionales. Opera conforme al principio de transparencia y promueve la integridad. Elabora cada año un informe y lo presenta directamente al Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas en aras de la protección de los fondos públicos.

El Centro busca lograr una transformación digital integral y basarse en la tecnología y el análisis del big data para poder examinar con rapidez cualquier transacción y rastrear operaciones financieras en tiempo real a través de sistemas automatizados conectados. 

Asimismo, utiliza las bases de datos gubernamentales para destacar los indicadores de equidad en los presupuestos y garantizar una distribución equitativa y no manipulable de los recursos financieros. En este sentido, el Centro tiene encomendadas las siguientes funciones:

  • detectar posibles errores en la adjudicación de determinados contratos importantes;  
  • en los contratos, identificar las deficiencias y vulnerabilidades relevantes para la aplicación de sus cláusulas, así como las duplicidades y repeticiones, en aras de la eficiencia y la calidad en la ejecución;
  • revisar las cuentas y la regularidad de las órdenes de pago; 
  • fiscalizar los contratos de consultoría y determinar los departamentos que solicitan este tipo de servicios; 
  • analizar el valor añadido y los beneficios aportados por las consultarías; 
  • asegurarse de la recepción y aprobación de todos los certificados de ejecución y finalización de obra;
  • examinar y revisar las cuentas, los sistemas y las regulaciones de las empresas de propiedad estatal; 
  • prestar apoyo al Fondo de Inversión Pública en la implementación de sus estrategias de inversión y mecanismos de gobernanza, y realizar un seguimiento del cobro de los rendimientos de inversión atrasados o suspendidos; 
  • analizar con profesionalidad y sensatez las cuestiones relacionadas con la corrupción financiera;
  • elaborar informes financieros y administrativos exhaustivos que expliquen la causa y los efectos de las infracciones. Estos informes se fundamentan en el régimen de competencia y contratación pública, sus reglamentos de ejecución, las órdenes pertinentes y la legislación vigente. El Centro transmite los resultados a los responsables de la toma de decisiones para garantizar que se trabaje en la subsanación de las deficiencias y se asimilen las lecciones aprendidas para no volver a repetir los mismos errores.

La independencia de las Entidades Fiscalizadoras Superiores y órganos afines constituye un mecanismo de garantía de la integridad, la transparencia y la protección de los fondos públicos y, en la práctica, brinda a los organismos de supervisión la posibilidad de operar con mayor efectividad. La conexión e interrelación entre departamentos, la comunicación eficaz, la distribución de tareas en función de las capacidades, la transferencia de información y la auditoría participativa, en la que intervienen personas con distintos perfiles y experiencias, reducen los sesgos, potencian la creatividad e impulsan a nivel teórico-científico y práctico el surgimiento de nuevas ideas y el desarrollo de la rendición de cuentas y la auditoría como herramientas estratégicas para la reforma y el avance.

Volver arriba