Marcar la diferencia con datos: así mejora el análisis de datos las auditorías de rendimiento y las evaluaciones
Autor: Mario Luketić, Secretario General del Grupo de Trabajo sobre Evaluación de Políticas Públicas y Programas) de la INTOSAI (WGEPPP, Oficina Federal de Auditoría de Suiza
Los datos se han vuelto una pieza clave en la gestión de los programas públicos más complejos. Ayudan a señalar tendencias, a conocer mejor su impacto y a identificar la necesidad de posibles ajustes en las políticas establecidas. Por ello, para las Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS) la cuestión ya no es si se debería recurrir o no al análisis de datos en las auditorías de rendimiento y en las evaluaciones. El tema primordial es más bien cómo poder planificar, preparar e integrar el análisis de datos en las tareas de auditoría de tal manera que responda a las preguntas de la auditoría y contribuya a generar mejor información, recomendaciones más convincentes y, en última instancia, un mayor impacto.
Con este trasfondo, el foro del Grupo de Trabajo sobre Evaluación de Políticas Públicas y Programas de la INTOSAI celebró una reunión en Berna, en octubre de 2025, bajo el título «Marcar la diferencia con datos». El objetivo era debatir cómo integrar el análisis de datos en la práctica diaria de las EFS y cómo este contribuye a hacer más efectivas las auditorías de rendimiento y las evaluaciones.
Creación de una cultura de análisis de datos en una EFS
Una encuesta realizada entre los miembros y observadores del WGEPPP reveló que en muchas EFS el análisis de datos ya forma parte de la labor de auditoría habitual. Se utiliza para analizar grandes volúmenes de datos, identificar tendencias y detectar diferencias entre regiones, instituciones o grupos de población. Son particularmente comunes las aplicaciones accesibles, como las de visualización de datos, encuestas digitales y análisis descriptivos. Pero: aunque el análisis de datos esté cada vez más extendido, todavía no se ha integrado de forma sistemática en la mayoría de las EFS. Mientras que algunas entidades lo han convertido en una prioridad estratégica, muchas otras siguen usándolo en función del caso concreto y de forma aislada. Solo una minoría de auditores trabaja activamente con el análisis de datos, y las unidades especializadas en datos siguen siendo pocas.
Todo ello pone de relieve la necesidad de crear y preservar una cultura basada en datos dentro de las EFS. Y este tipo de transformación supone mucho más que un mero ejercicio técnico: requiere cambios duraderos en las actitudes y conductas, y tiene que integrarse plenamente en la rutina diaria de auditoría. La Oficina Nacional de Auditoría de Suecia ilustró este punto a través de su enfoque articulado en torno a cuatro elementos (que se refuerzan mutuamente): 1º habilidades, 2º procesos y diseño organizativo, 3º métodos y casos de uso, y 4º infraestructura. Desarrollados conjuntamente, estos elementos supusieron las bases para su cambio organizativo a largo plazo.
En las primeras fases, los avances dependían de un liderazgo claro y la adopción de una serie de decisiones decisivas. Con el tiempo, el foco se fue desplazando hacia la experimentación, el aprendizaje iterativo y la creación de espacios en los que poner a prueba nuevos enfoques, como, por ejemplo, un laboratorio de innovación. También resultó esencial una finalidad clara. Y el hecho de plantear el análisis de datos como una forma de convertir la tecnología en valor para la sociedad, ayudó a reducir el rechazo y animó al personal a participar en la transformación.
Desde un punto de vista práctico, esto exige a las EFS definir objetivos claros para el uso del análisis de datos y plasmarlos en la formación del personal y la planificación de las auditorías -lo que incluye, a su vez, determinar las habilidades requeridas, ya sea en una unidad de datos específica o en los equipos de auditoría ya existentes-. Asimismo, significa valorar las capacidades reales e identificar a los auditores susceptibles de beneficiarse de una formación específica. Los planes y programas de desarrollo profesional pueden ayudar al personal a adquirir las competencias pertinentes siguiendo un itinerario estructurado. Finalmente, los encargos de auditoría deberían organizarse de manera que el personal pudiera aplicar y consolidar estas habilidades en la práctica. La Oficina Federal de Auditoría de Suiza también ha diseñado una herramienta para valorar el nivel de cultura de análisis de datos dentro de una EFS, basándose en una encuesta comparativa realizada a auditores.
De ello se desprende una enseñanza clave del foro. Si las EFS desean hacer un uso sostenido del análisis de datos, deben convertirlo en un componente nuclear de su modelo de trabajo. No resulta suficiente respaldar algún que otro proyecto individual mediante un análisis de datos. Y, además: los propios auditores tienen que desarrollar sus habilidades en materia de análisis de datos, a fin de poder reconocer las oportunidades analíticas pertinentes, colaborar eficazmente con especialistas en datos e integrar la evidencia basada en datos en su opinión de auditoría.
Integración transversal del análisis de datos
El análisis de datos debería contemplarse desde dos perspectivas diferentes a lo largo del ciclo de auditoría o de evaluación. En la primera fase, es decir, la de programación de la auditoría -y antes de que se apruebe definitivamente el programa anual-, las EFS deberían valorar el potencial del análisis de datos para el tema que se está examinando, así como los datos a los que puedan acceder, ya sea a través de la entidad auditada o de otras fuentes. Esta valoración temprana ayuda a determinar si el análisis de datos puede aportar un valor añadido, qué tipo de habilidades se requieren y si los analistas de datos deberían participar en el equipo de auditoría desde un principio.
En la segunda fase, la de preparación de la propia auditoría o evaluación, es necesario especificar las preguntas de auditoría que vayan a implicar un análisis de datos con mayor precisión. Después, el equipo de auditoría debería valorar si se dispone de los datos pertinentes, si es posible acceder a ellos y si su calidad resulta suficientemente adecuada para el análisis previsto. Caso de no contarse con tales datos, el equipo debería valorar si es posible recopilarlos de forma proporcionada y fiable en el marco de la auditoría. Esto ayuda a asegurar que el análisis de datos no se quede en un tema añadido a posteriori, sino que sea integrado adecuadamente en el diseño de una auditoría.
Valor añadido basado en preguntas de auditoría claras
Una de las conclusiones clave del foro fue que el valor del análisis de datos no deriva de la complejidad técnica del método ni del volumen de datos disponible. Su valor añadido se materializa, sobre todo, cuando está estrechamente vinculado a preguntas de auditoría claras. El análisis de datos puede proporcionar respuestas directas a preguntas de evaluación importantes o respaldar los hallazgos cualitativos. También puede ayudar a presentar el contexto de un hallazgo de auditoría de una forma más comprensible. De ahí que casi nunca constituya un componente aislado. Muy al contrario, el análisis de datos aporta su mayor valor añadido cuando es combinado con otros métodos, como entrevistas, estudios de casos o el análisis de documentos. Para las EFS, esta es una información especialmente significativa. Los datos no sustituyen al criterio profesional de los auditores. Pero sí amplían la base sobre la que se fundamenta dicho criterio y permiten justificar mejor las conclusiones.
Por otra parte, el foro también sirvió para demostrar que el análisis de datos resulta particularmente valioso allí donde los enfoques de auditoría tradicionales llegan a sus límites, pues ofrece la posibilidad de revelar patrones difíciles de identificar en la auditoría aislada de casos individuales y permite captar los grupos objetivo con mayor precisión, poniendo de relieve las discrepancias entre objetivos políticos y resultados reales. El análisis de datos es, por tanto, una herramienta que va más allá de lo meramente descriptivo. Facilita la identificación más precisa de los problemas y proporciona mejores argumentos para fundamentar las recomendaciones. Por consiguiente, su valor añadido no radica en la mayor cantidad de datos, sino en el enfoque analítico riguroso que aplica a la labor de auditoría.
Análisis de datos para informes de auditoría de mayor impacto
Otro tema fundamental fue cómo el análisis de datos contribuye al impacto de las auditorías. El efecto no siempre es inmediato. Las auditorías basadas en datos rara vez conducen directamente a mejoras visibles y su impacto suele ser indirecto. Pero, al poner de relieve los problemas, mejoran la base de evidencia que fundamenta las recomendaciones. Y es precisamente aquí donde reside su valor práctico. En el momento en el que las EFS pueden demostrar dónde los programas no están llegando a sus grupos objetivo o dónde los recursos no están siendo utilizados de manera efectiva, están sentando unos cimientos más sólidos para la introducción de mejoras. Lo mismo vale para los casos donde la falta de datos impide una gestión adecuada. Por lo tanto, el análisis de datos no solo sirve para que los informes de auditoría sean más precisos, sino también para que las recomendaciones sean más concretas, verificables y útiles para la Administración pública y los responsables de la toma de decisiones.
Además, existen otros dos factores que hacen el análisis de datos especialmente relevante para las EFS. El primero es que las entidades auditadas no siempre disponen de los recursos, los conocimientos especializados o los incentivos necesarios para analizar sus propios datos de forma sistemática. Pero si las EFS les demuestran el valor añadido que aporta el análisis de datos, puede que esto los anime a hacer un mejor uso de la información que ya poseen y a potenciar una gestión de políticas basada en evidencias. El segundo es que los datos importantes suelen estar dispersos entre diferentes organismos. Aquí, su perspectiva horizontal faculta a las EFS para conectar, comparar y cruzar datos procedentes de distintas fuentes, y sacar a la luz patrones y detalles que, de otro modo, permanecerían ocultos.
El Foro WGEPPP 2025 dejó patente que el análisis de datos por sí solo no mejora las auditorías de rendimiento ni las evaluaciones de forma automática. Únicamente aporta beneficios cuando su uso se planifica en una fase temprana, se aplica siguiendo una metodología adecuada y se combina con otras fuentes de evidencia. Igual de importante es que cuente con el respaldo de toda la organización y que permanezca vinculado al criterio profesional de auditoría. El mensaje central del foro es pues que el análisis de datos es una herramienta que puede ayudar a las EFS a plantear mejores preguntas, a entender mejor y con más detalle los programas públicos complejos y a formular unas recomendaciones más efectivas. Pero también, que innovar en las auditorías de rendimiento no significa simplemente utilizar nuevas herramientas, sino hacer converger datos, métodos, personas y aprendizaje institucional de tal manera que las auditorías resulten más pertinentes, efectivas y basadas en la evidencia.
